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La historia del caféAmargo o dulce, en pequeña taza de vidrio o en taza grande, con leche o frio. Como lo prefieran, no hay duda: ¡El café para los Italianos es un verdadero culto! Desde que suena el despertador en las mañanas hasta el digestivo luego de la cena, cada momento del día se puede acompañar con un buen café. El secreto? Su aroma intenso y el perfume envolvente que emana de cada taza. Sin embargo, la que tiene la fama de ser una costumbre 100% italiana, en realidad, tiene orígenes muy lejanos. ¡Averiguemos juntos!

Con pequeños frutos rojos que recuerdan a las cerezas, el Coffea es un arbusto siempre verde que crece en regiones ecuatoriales y tropicales. Es una planta extremadamente sensible a los cambios de temperatura, a la humedad y que incluye casi un centenar de especies de la familia Rubiacee. Sólo algunas de éstas variedades se cultivan para la producción del café. Lo curioso es que el aroma de éstas frutas no está contenido en la pulpa, ¡sino en las semillas!. De hecho, son precisamente las semillas las que, tostadas y molidas, nos dán esa infusión corpulenta de aroma irresistible. Los orígenes del café están envueltos en el misterio. Algunos lo remontan al siglo VI en las tierras altas de Kaffa, una provincia del sudoeste de Etiopía. La leyenda dice que un pastor, notó el vigorizante poder que éstas bayas de bermellón ejercían sobre las ovejas pastando, por lo que hizo una infusión de aroma inconfundible, capaz de mantenerlo despierto noches enteras.

Durante los siguientes diez siglos, el tostar y moler los granos de café se extendió por toda la península arábiga y Egipto. Es proprio con la expansión del Imperio Otomano y los negocios mediterráneos de la República de Venecia que el café comenzó a extenderse por toda Europa. En Venecia se comenzó a estudiar sus propiedades. En el libro publicado en 1591 "De Medicina Aegyptiorum", el médico y botánico Prospero Alpini habló por primera vez de la historia de la planta del café y de sus frutos. Es también Veneciano Carlo Goldoni, autor de la comedia "La bottega del caffè" publicada en 1750, mientras que es toda partenopea la tradición de la “tazzulella ’e cafè”, la taza de café napolitano celebrada en poemas, canciones y películas del siglo pasado.

Infaltable en el desayuno y después del almuerzo, para recargarse entre una sesión de estudio y otra o como una pausa estimulante entre una reunión o una cita de negocios, los Italianos tienen su proprio modo de disfrutar el café. El caffè espresso en el bar es un rito irrevocable. Servido en una pequeña taza, con una crema espumosa de color avellana, el café se bebe corto, muy caliente y estrictamente amargo. Ustedes ¿Cómo lo prefieren?

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