
Florencia es una de las capitales internacionales de la cultura y de las artes. Conocida en todo el mundo como “La cuna del Renacimiento”, encierra entre sus calles, en sus plazas, en sus lungarnos y en el interior de sus palacios históricos las bellezas más indescriptibles. Pero, no cometan el error de catalogarla como una simple ciudad del arte, llena de lugares extraordinarios pero anclados en el pasado. Esto sería un cliché. En los últimos años, de hecho, la capital de la Toscana está viviendo un período de gran fermento cultural y creativo, una especie de Renacimiento Contemporáneo, a través del cual se logra releer la tradición, fundiéndola con la vanguardia y revolucionando todos los paradigmas.


Durante la primavera, Florencia se ilumina con una luz aún más mágica, que la hace resplandecer en toda su belleza. Una meta obligada en este período del año es, indudablemente, Piazzale Michelangelo, capaz de regalar a quien se acerque un panorama sin igual. No muy lejos de allí, en uno de los lugares más altos de la ciudad, se encuentra una pequeña joya que hace poco celebró sus mil años: la Basílica de San Miniato al Monte.

Llega el buen tiempo a Florencia y con él, los largos paseos por Boboli y los encantadores atardeceres en el Piazzale Michelangelo. Pero con la llegada de los primeros calores, otro gran protagonista se prepara para hacer su aparición en las calles del centro histórico: el gelato!

Foto de La Repubblica Florencia
Ciertamente Florencia es la cuna del Renacimiento y lleva consigo siglos de historia y de grandes tradiciones, pero el fermento creativo que la ha nutrido desde siempre no se ha reducido con el tiempo. Un ejemplo? Piensen en Clet!

El logo de nuestra escuela, como sabrán, representa la Cúpula del Duomo, la Cúpula de la Catedral. Símbolo de la excelencia de la ciudad de Florencia que domina desde sus 116 metros de altura, la de Brunelleschi es la cúpula de mampostería más grande jamás construida y se encuentra a pocos pasos de nuestra sede, el prestigioso Palazzo Niccolini.
