¡No puedo creer que ya haya pasado un mes desde que empecé a estudiar en AEF! El tiempo ha pasado volando. Al mirar atrás, me doy cuenta de cuánto gira ahora mi vida cotidiana en torno al italiano: lo hablo, lo escucho y hasta pienso cada vez más en este idioma.
Como estudiante de nivel B2, mis mañanas siempre comienzan de la misma manera: clase de gramática de 9:00 a 10:30. Durante este último mes, estas clases me han ayudado a enfrentar algunos de los aspectos más complejos del italiano y a ganar la confianza necesaria para expresarme de forma más natural. Gran parte del trabajo estuvo enfocado en la preparación del examen de fin de mes del nivel B2, el último paso antes de avanzar al nivel C1. Repasar todo lo que habíamos aprendido fue una excelente oportunidad para valorar el camino recorrido y ver cuánto habíamos progresado.
A las 10:30 tenemos un merecido descanso antes de que comience la clase de conversación a las 11:00. Es uno de mis momentos favoritos de la mañana. Algunos aprovechamos para dar un paseo, mientras que otros van al Shake Café, justo al lado de la escuela. Ya sea para tomar un capuchino, un batido o algún dulce, es una gran oportunidad para conversar con los compañeros y desconectarse un poco de las reglas gramaticales. Además, como estudiantes de AEF contamos con un descuento especial, lo cual siempre es un buen extra.
De 11:00 a 12:30 tenemos las clases de conversación. Algo que disfruto mucho es que en mi grupo hay estudiantes de niveles B2, C1 y C2. Esto crea un ambiente dinámico en el que todos aprendemos unos de otros y podemos escuchar diferentes maneras de expresar ideas en italiano.
Esta semana, cada estudiante de la clase preparó una breve presentación sobre algo que le apasiona o disfruta especialmente. Los temas fueron increíblemente variados: desde la gastronomía japonesa y la vida de un estudiante de arquitectura, hasta concursos internacionales de coros e incluso mi propia experiencia participando en un club de lectura en francés en mi universidad. Fue muy enriquecedor conocer los intereses, experiencias y trayectorias de cada persona mientras practicábamos nuestro italiano hablado. Son momentos como estos los que me recuerdan que aprender un idioma no se trata solo de gramática y vocabulario, sino también de comunicación, intercambio de experiencias y conexión con personas de diferentes culturas.
Y tengo una buena noticia: ¡el examen salió muy bien! Pronto recibiré mi certificado B2 y el próximo mes pasaré al grupo de nivel superior. Aprender un idioma puede resultar desafiante en ocasiones, especialmente cuando hay que enfrentarse a estructuras gramaticales complejas, vocabulario nuevo y el reto de hablar todos los días. Sin embargo, cuando pienso en dónde empecé y dónde estoy ahora, resulta muy gratificante ver todo lo que he avanzado.
Este logro demuestra que cualquier persona puede aprender un idioma con constancia, paciencia y la disposición de salir de su zona de confort. Por supuesto, nada de esto habría sido posible sin la excelente enseñanza y el apoyo que ofrece AEF. Los profesores crean un ambiente tan positivo que uno se siente motivado a participar y a equivocarse sin miedo, algo fundamental cuando se aprende una nueva lengua.
Después de un mes en AEF, siento que he ganado mucho más que conocimientos lingüísticos. He conocido personas de distintas partes del mundo, aprendido sobre otras culturas, me he desafiado a mí misma cada día y he ganado confianza al hablar italiano. Ahora que me preparo para unirme al siguiente grupo, estoy emocionada por seguir avanzando y descubrir todo lo que me espera en el próximo nivel.
LO MEJOR DE LA SEMANA
Comida favorita: fusilli al pesto casero (¡cada vez me defiendo mejor en la cocina!)
Lugar favorito: Palazzo Pitti – Museo della Moda e del Costume
Nueva expresión aprendida: ‘Rosso di sera, bel tempo si spera’ (‘Cielo rojo al atardecer, buen tiempo al amanecer’)
Lo que más espero: el aperitivo de bienvenida de julio
Hasta la próxima,
¡Besos y abrazos!
Charlotte Young
